Los derechos humanos nacieron en el contexto de una sociedad en la cual las inequidades existentes precisaban de un marco jurídico que garantizara libertades fundamentales inherentes al ser humano. Antecedentes como la Revolución francesa ya develaban dicha necesidad, en tanto los sujetos pertenecientes al Estado fueron vulnerados al punto de gestarse la Declaración de los Derechos Humanos. En ese escenario, una de las vulneraciones que ocurrían atentaba contra la integridad física de algunas personas, por motivo de su origen, raza, etnia, color de piel, entre otros. De ese modo, su libertad, sus oportunidades y su bienestar eran frecuentemente transgredidos. Por lo tanto, la Declaración Universal sobre los Derechos Humanos,(1) constituyó un punto de partida para atender dichas transgresiones, mediante acuerdos internacionales en los cuales los Estados se comprometían a garantizar que estas situaciones no siguieran ocurriendo, estableciendo derechos y deberes para todas las personas en reconocimiento de su condición humana. Aun así, su garantía ha sido objeto de una extensa labor por parte de los Estados. Pese a la abolición de la esclavitud el racismo persistió, lo que requirió acciones internacionales como el Convenio 169 de la OIT,(2) la Cumbre Mundial Contra el Racismo, la Discriminación Racial, la Xenofobia y las Formas Conexas de Intolerancia,(3) la Declaración Universal sobre la Diversidad Cultural,(4) y el Decenio Afrodescendiente.(5) En consonancia con estas disposiciones internacionales, en Chile se suscribió la Ley Nº 21.151, del 16 de abril de 2019(6), que otorga reconocimiento legal al pueblo afrodescendiente del país austral. En Chile, para 2025, se conmemoraron 214 años de la publicación de la Ley de Libertad de Vientres, dada el 15 de octubre de 1811.(7) Esta ley fue una de las herramientas jurídicas más importantes elaboradas por el Primer Congreso Nacional de Chile, pues estableció que los hijos e hijas de madres esclavizadas serían libres al nacer desde el momento de su promulgación. Esto constituyó un antecedente para la abolición total de la esclavitud, que se dio el 24 de julio de 1823, situando a la República de Chile a la vanguardia de la lucha abolicionista a nivel mundial. Reconocer la trascendencia del 15 de octubre implica observar, en un contexto de reflexión y construcción de la memoria histórica, el largo camino recorrido por el pueblo afrochileno y sus descendientes. Entre los hitos de este proceso se encuentran la Conferencia Santiago + 5 realizada en la región metropolitana en 2000, y la creación de la organización no gubernamental de desarrollo de los afrodescendientes chilenos Oro Negro en 2001. El diseño de narrativas multimodales contribuye a la dimensión cognitiva mediante múltiples enfoques disciplinarios,(8) para comprender la diversidad étnico-cultural como un aporte sociolingüístico. Al visibilizar historias de vida de afrodescendientes, se expresan formas de ser y estar en la actualidad, incluyendo procesos de inequidad y exclusión, remanentes de los sesgos ideológicos de segregación legados del período colonial, que persisten hasta hoy. Las rehistorizaciones visibilizan experiencias de vida interculturales, necesarias para dar a conocer el contexto social que sustenta los lineamientos sociojurídicos para dignificar las etnias y la multiculturalidad en el marco de la Ley 21.151 de 2019.(9) Conmemorar la historia para dignificar la vida desde el lenguaje como un componente étnico, social y cultural, implica potenciar una plataforma de comunicación y expresión para fortalecer la voz de los afrodescendientes chilenos en el ejercicio de sus derechos, subsanando brechas de silencio colonial a través de voces democráticas en la actualidad.(10) La experiencia pedagógica de aprender conjuntamente y de forma colaborativa desde el ser, saber y hacer, es un acto que desafía las formas en que la sociedad se concibe y se relaciona; y en ese proceso, las generaciones actuales en formación, se convierten en agentes de cambio, que contribuyen con su proceso formativo a la promoción de derechos, al reconocimiento del otro,(11) y a la reconfiguración de representaciones sociales en el Estado-nación. Son múltiples las miradas a la vida cotidiana que celebran la ciudadanía, la integración social, la toma de la palabra y la posibilidad de una vida intercultural, producto de luchas diversas, multilaterales, heterogéneas e interculturales que han marcado la historia de Chile,(12) tal como se reconoce desde el Bicentenario, con la participación, protagonismo y aportes de las mujeres afro,(13) explica cómo los individuos aprenden de los eventos cotidianos, las características del entorno, la información que circula y las personas cercanas o distantes. A este aprendizaje se le llama conocimiento espontáneo o sentido común, en contraste con el pensamiento científico.(14) Lo anterior implica la resignificación de las representaciones sociales(15) y la inclusión de elementos en la formación universitaria, abordando gradualmente estas prácticas académicas y problematizando el acceso a la información en formatos virtuales de narrativas situadas. Esto resalta la exclusión comunicativa, así como la necesidad de incluir personajes étnico-culturales, entre ellos los afrodescendientes.(15) Desde una perspectiva femenina, la liberación del patriarcado se basa en cuestionar supuestos que ya no permiten su configuración como obsesión genealógica.(16) En esencia, se lucha contra la tradición, lo heredado, la idea aristocrática de linaje y el régimen. En relación con esto, Ibáñez(17) sugieren que la humanidad consta de dos cuerpos distintos y que las mujeres deben participar en la ciudadanía y la democracia como mujeres, es decir, como individuos concretos y corpóreos con capacidades distintas a la de dar a luz y crear vida, y no como individuos abstractos, desincorporados y masculinos. Esto es fundamental para revelar las relaciones de poder y subordinación estructurales, y así, no reconstruir la tradición, sino más bien considerar alternativas para alcanzar una ciudadanía verdaderamente democrática. Así, tener acceso a las experiencias de vida de las mujeres es crucial para comprender plenamente las dinámicas de poder y subordinación que las afectan, permitiendo una inclusión más genuina y equitativa en todos los aspectos de la vida social y política. En ese sentido, en el contexto del aprendizaje colaborativo, se nutren los procesos de comunicación que permiten dar color y voz a las múltiples formas de vida de mujeres afrodescendientes, quienes tienen mucho por aportar, decir y vivir. Esta es la antesala a las temáticas de la diversidad, menciona que la historia, la inclusión y la interculturalidad, se relatan con el propósito de contribuir a una aproximación a la empatía humana para disminuir los temores por sesgos sociales e ideológicos, fenotípicos, étnicos, raciales, lingüísticos y de la pluralidad humana en general. (18) Esto posibilita entablar una mejor relación en la diada comunicativa con los estudiantes en formación universitaria en el marco del Bicentenario de Chile por la abolición de la esclavitud,(19) ampliando el repertorio de relatos para narrar al Otro, es decir, a nuestras mujeres afrodescendientes que han sido narradas desde voces únicas. El relato único genera estereotipos, y el problema con los estereotipos no es que sean falsos, sino que son parciales, transformando una sola versión, en la única posible.(20) En este marco, una universidad regional creó, como procesos de innovación docente, el Electivo de Formación Integral Diversidad y Estudios Afrodescendientes, que durante tres años ha procurado llevar a la práctica lo establecido en el Artículo 4 de la citada Ley, pues como parte del sistema de educación debía tener una unidad programática sobre el tema, de modo que universitarios accedieran al adecuado conocimiento de la historia, lenguaje y cultura de los afrodescendientes chilenos, además de promover sus expresiones artísticas y culturales.(6) En un trabajo conjunto con estudiantes de la Electiva de Formación Integral (EFI) Diversidad y Estudios Afrodescendientes, se estudia la dimensión cognitiva, que tributa a la competencia comunicativa para posibilitar el desarrollo de relatos a través de narrativas inclusivas (pictocuento y audiolibro). De este modo, el camino recorrido para la problematización e interpretación del significado verbal, no verbal y paraverbal, para el desarrollo integral y armónico del lenguaje multimodal, favorece un ejercicio académico interdisciplinario conjunto en la creación de materiales para ser alojados en el Laboratorio Virtual de Comunicación y Lenguaje, en diada vinculante con el medio para velar por las funciones sustantivas del alma mater, la vida académica y del futuro quehacer profesional. El supuesto de las acciones del curso con investigación en docencia es la vinculación con la comunidad por parte de los estudiantes, para develar a través de la re-historización ¿cómo son las infancias de mujeres afrodescendientes que viven en la segunda región? De esta forma, se problematiza la relación comunicativa simétrica con el entorno social; se reconoce el ejercicio de los derechos humanos; y se considera la inclusión social con enfoque intercultural como mecanismo de acción interdisciplinaria y global para la garantía del respeto de los derechos y la disminución de las brechas de inequidad emergente en los contextos escolares del país.
Dicho supuesto se basa en que Chile es una nación multiétnica cuyos procesos de configuración histórica y cultural han estado marcados por la presencia de la diáspora africana, la incorporación de territorios con población afrodescendiente y, más recientemente, por la migración afro. En este contexto, la Región de Antofagasta destaca como la segunda con mayor número de personas afrodescendientes migrantes, siendo un nodo clave de asentamiento junto con Arica y Parinacota. Esta última región —que perteneció al Perú hasta principios del siglo XX— fue históricamente un centro de comercio esclavista y albergó los dolorosos y mal llamados “criaderos de esclavos”, lo que ha contribuido a construir un imaginario que desconoce la afrodescendencia como parte legítima del ser chileno. No obstante, estudios como Afrochilenos: Una historia oculta de Marta Salgado Henríquez.(21) Han documentado que, ya en el censo de 1813, se contabilizaban alrededor de 30 mil personas afrodescendientes en el territorio. Ese primer censo republicano categorizó a la población según origen y castas, permitiendo distinguir a españoles, mestizos, mulatos, indios y negros. Sin embargo, las categorías étnicas fueron eliminadas de los censos posteriores, consolidando una narrativa nacional centrada en el mestizaje y omitiendo el reconocimiento de la diversidad étnico-racial.(22,23) Esta omisión afectó particularmente a la población afrodescendiente, que no fue considerada parte del proyecto republicano chileno, ni beneficiada por las políticas de reconocimiento y protección cultural aplicadas a los pueblos originarios. A pesar de esfuerzos aislados, como el Censo Afro de 2013 en Arica y Parinacota(24) o la Ley 21.151,(6) la exclusión estadística persiste. Según el INE(25), en 2021 la población extranjera residente en Chile alcanzó 1 482 390 personas, de las cuales un 7,2 % vivía en Antofagasta. Sin embargo, estas cifras no contemplan una desagregación por afrodescendencia, lo que evidencia una deuda histórica pendiente hacia el pueblo tribal afrodescendiente en términos de visibilidad, políticas públicas y reconocimiento como parte del tejido identitario chileno. En este sentido, el estudio de docencia-investigación se planteó la pregunta de ¿cómo el proceso de creación de narrativas multimodales sobre experiencias de infancia de mujeres afrodescendientes, desarrollado por estudiantes universitarios, permite la sistematización de conocimiento situado sobre la identidad afrochilena y documenta transformaciones pedagógicas interculturales en el contexto de la educación superior? Y por consiguiente, el objetivo que moviliza la presente investigación comprende desarrollar un análisis crítico sobre el uso de las narrativas multimodales desde las experiencias afrodescendientes en Chile, desprendidas como estrategias pedagógicas para una educación con mirada intercultural, que visibilice la memoria histórica, desde las desigualdades heredadas y el reconocimiento jurídico del pueblo afrodescendiente en la Ley 21.151 de 2019.